La sucesión infinita que puede ser,
un rosario en perlas de sal.
La caída a puntos sin lugar,
un suave arrullo
que ya no podés rehusarte a oír.
Nieve;
pero de su pálido albor,
ya brota calidez.
Cuando tus párpados dejan ver
mi reflejo.
Cuando la infinita sucesión
ya es sólo una mañana.
Y esa mañana
ya resulta todo.
Un suave arrullo,
y nieve,
tibio despertar.
"Hiding in the snow, he's prying me"
No hay comentarios:
Publicar un comentario