El sueño,
voraz en su intento
de aniquilar presentes
que no cumplan su cometido.
El sueño,
ingenuo en su puja
de crear nieve
que el sol jamás destruya.
El sueño,
ávido en su búsqueda
de medicamentos más fuertes
que el cuerpo no resista.
Para dormir tantas horas
que la realidad se derrita,
tenue y cálida como la nieve.
Sin piedad, pero sin violencia
en una tibieza inmunda.
El sueño,
y a merced de su orgullo
viviendo disconformes
con los párpados tiesos
sobre los ojos.
Despiertos.
"Fukai yoru mo. Fukai samui mo. Fukai itami mo"
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